En 1915, el capitán A. C. Fuller, oficial del Royal Army, inventó un equipo de telegrafía que se utilizó también durante la Segunda Guerra Mundial. El aparato es básicamente un telégrafo de corriente continua de gran sensibilidad. La señales de código Morse se transmiten y reciben por un solo equipo sin necesidad de usar un selector de transmitir y recibir, de manera que es posible interrumpir la transmisión del corresponsal. La cantidad de energía empleada en el proceso es tan pequeña que requiere apenas 0.5 uA (medio millonésimo de Amperio) para funcionar. La señal audible en los audífonos es generada localmente para tener la intensidad suficiente.
Fullerphone modelo MK V
La distancia de comunicación era de 40 a 60 Km y se realizabas por medio de un solo cable. El retorno de la corriente se realizaba por la tierra. Por la forma como estaba diseñado el equipo era imposible que el enemigo interceptara las comunicaciones, pero por a usar muy poca corriente para funcionar era susceptible de interferencias de campos magnéticos.
Otra característica del Fullerphone era que podía ser usado simultáneamente en una línea de teléfono. También podía usarse con un cable submarino, aunque la fuga de corriente en el agua fuera considerable. Su empleo en Asia fue de gran utilidad para las fuerzas australianas, pues al usar un solo hilo significaba un gran ahorro de material.

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